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Regresan las Termitas Caribes, termitas viajeras, migrantes y mutantes. Que no le temen a la palabra, a los símbolos,a la tecnología, a la desnudez, al sexo, En este termitero planetario caben por igual el joven aprendiz de brujo y el consagrado soñador de cosmogonías y bibliotecas que ahora nos acerca Youtube de la mano de Soler Serrano. Los suricates ofician como lazarillos de enormes gatos ciegos. Oh, Borges, Borges, Borges.
La palabra esotérica toma su lugar en los poemas del profesor colombiano Otto Ricardo Torres,quien a su vez tiende vasos comunicantes a la comprensión del verbo hermético de Antonio Mora Vélez, que la Casa de Asterion deja en nuestras playas de sílice de la mano de Guillermo Tedio. Termitas que van y vienen que migran que navegan.
Desde los cafetales colombianos, el costeño Jorge Schultz se asoma a la ventana de Elena Ospina para contarnos la explosión de sentimientos que le suscita su trabajo y su coterráneo Fadir Delgado dibuja la visión de unos pueblos comunes en sus rituales citadinos.
El joven Claudio Berrío lee en El País de Madrid las recientes obras de Wooddy Allen y desde las calles de Calarcá donde oficia extrañamente como profesor de Matemáticas y Fisica en el Colegio Robledo, nos arroja esta Lecturas Compartidas que en esta edición recuperan la sonrisa.
Recién llegado de Argentina, el escritor Bell Ruthé se deja caer en la Calle Treviño 5 de Madrid, con un poema en homenaje a Julio Cortázar, luego de escribirlo y declamarlo en el mismo lugar en que el cronopio de manos enormes escribió su novela "Los Premios": El bar London City. Y desde Alemania, la cartagenera Eva Durán, quien también pasó por Treviño, sube a esta revista su prosa erótica: una forma de desnudar los motivos de sus desarraigos en las tierras de los hombres transparentes.
Palabras sacras que igual sirven para ensalzar lo oscuro o lo sublime, luz y sombra, llama y fuego, ida y vuelta de una historia que Impaglione vivió hace ya muchos años en su natal argentina y ahora regresa trasmutada en un poema enviado dese Italia, con la misma fuerza de su compatriota Soledad Castresana quien se desagarra en el verso con el horror de una infancia trágica.
Palabras que van símbolos e iconos que llegan, regresan, huyen o se pierden para decirse, para decirnos bien y mal decirnos. Termitas siderales que anclan en tu pantalla para contactarte con lo sagrado y lo profano. Y dentro de lo profano, te invitamos a ver: Donde Nos Leen (final, final de la columna de la izquierda) una mirada a las playas donde llega nuestra botella naúfraga.
Bienvenidos, bienvenidas.
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CARLOS ALBERTO VILLEGAS URIBE
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